Adopción en Hungría: Recomendaciones para el viaje (medio de transporte)

¿Qué medio de transporte elegir? 

Si os gusta conducir y el clima lo permite, sin duda alguna os recomendamos el coche.

Nosotros optamos por el avión, porque creíamos que entre octubre y finales de noviembre iba a hacer tanto frío y haber tanta nieve que sería imposible viajar en coche, pero no fue así. Una semana antes viajó otra familia desde el País Vasco, a la que conocimos allí que fue en coche y sin ningún problema y eso que su regreso coincidió con los atentados de París.

Si viajáis en coche propio, podéis llevar más equipaje y alimentos, además de que os ahorráis el alquiler de un coche en Hungría, que salvo que estéis alojados en Budapest (poco frecuente) es imprescindible. Dependiendo del modelo que elijáis el alquiler de un coche para el tiempo de estancia en Hungría oscila entre 900€ y 1.500€, con una compañía local pues las internacionales, duplican y en algunos casos triplican estos importes.

En otro post posterior os facilitaré la Ruta que nuestros amigos del País Vasco nos han dado para quien quiera viajar en coche, ruta que evidentemente deberá ajustarse en atención a vuestra ciudad de residencia.

En todo caso según la estación del año que os toque podéis consultar con la ECAI.

En nuestro caso, el viaje de ida lo hicimos con Iberia, en clase Business para poder llevar más equipaje y porque los precios eran aceptables, habiendo poca diferencia entre el precio de Business y la clase turista con facturación extra de maletas. Pensar que viajáis con regalos para el niño, para los padres de acogida, para la Asesora y las Consejeras… A la vuelta como venís uno más y hay juguetes del niño que por su tamaño ya no vais a poder traer, dispondréis de más espacio y podréis facturar las maletas de vuestro hijo.

Intentamos regresar con Iberia pero fue imposible no solo por los precios incluso en clase turista, sino también por los horarios y porque no había vuelos todos los días. Una vez tengáis la sentencia, lo que queréis es regresar a casa cuanto antes, no porque en Hungría se esté mal, todo lo contrario, sino porque echáis de menos vuestro hogar y estáis ansiosos porque vuestro hijo lo conozca.

Nosotros nunca habíamos volado en Business, o al menos la vez que lo habíamos hecho no hicimos uso de sus privilegios, pero lo cierto es que dado que en Madrid debíamos hacer una parada de varias horas, fue muy agradable esperar en las zonas reservadas con acceso a prensa, wifi, internet, bufett de comida incluida, baños, duchas… El embarque prioritario también es interesante, sobre todo a la vuelta si vuelas con un niño tan pequeño.

Aunque la vuelta la hicimos con al compañía Húngara de bajo coste Wizzair, contratamos por un suplemento un servicio adicional que permitía preferencia a la hora de embarcar y esperar en una zona reservada con bufett y WIffi, que fue muy cómodo para poder llegar con antelación al aeropuerto y que nuestro hijo no se cansara demasiado.

He de confesar que intentamos regresar el coche, pero la diferencia de precio era enorme.

Como ya comenté en un post anterior, volamos de Budapest a Madrid y, una vez allí, alquilamos un coche para llegar a casa, fue la combinación más rápida y también más económica.

Trámites en España tras la adopción en Hungría

Visitar la Ecai con la documentación para que puedan realizar el resto de trámites pendientes y traducir la sentencia que te entregan el día del juicio, sentencia que después vais a necesitar para otras gestiones, como la deducción por maternidad, petición de baja por paternidad…

También debéis acudir con el niño al órgano competente de la Xunta de Galicia, no sé si en otras comunidades autónomas es igual o no, mejor llamar antes y que os den una cita.

Arreglar los papeles del colegio, los del médico, el padrón…

De los trámites iniciales el último es acudir a la primera visita de inspección a la Ecai que se produce a los 2 meses de la adopción, luego se realizarán otras dos más cuando se cumplen respectivamente el año y los dos años de la adopción.

Regreso a España con nuestro hijo tras la adopción en Hungría

Fue complicado cuadrar los vuelos y los precios eran desorbitados, pero un conocido de España nos hablo de una compañía Húngara de bajo coste “Wizzair”, con la que volamos por la tarde a Madrid, donde alquilamos un coche y condujimos hasta nuestra casa, con la felicidad de llevar a nuestro hermoso niño con nosotros, en el momento en el que escribo estas líneas juega tranquilo a mi lado y se acerca a darme un beso o sonriendo con un juguete, o me llama para enseñarme su camión de bombero…

El juicio. La culminación de la adopción de nuestro hijo

El día del juicio vuelves a estar en presencia de la misma funcionaria que el día de la vista, junto con la Asesora y su tutora, pero esta vez ya está tu niño presente, volvéis a charlar sobre los día de convivencia, se preparan los preparativos y nuevamente decís que sí que queréis adoptarlo. Me emocionó mucho que la tutora de nuestro niño le trajera unos chocolates en un saquito con un Papa Noel o San Nicolás como se llama allí (en Hungría las fiestas grandes son antes de la Navidades Españolas). Aunque el chocolate se lo ha comido (le encanta) el saquito con el San Nicolás se lo he guardado como recuerdo.

La firma de estos documentos suponen que tu niño ya es legalmente tu hijo y es algo inexplicable la felicidad que se siente en ese momento, la sonrisa aún se asoma a mi cara mientras escribo estas líneas al recordar ese instante tan importante de nuestra vida.

Desde allí toca trasladarse al Registro con la sentencia que nos habían entregado, en nuestro caso tuvimos suerte porque nuestro niño había nacido en la localidad donde estaba el órgano Administrativo, si hubiera nacido en otro pueblo habría que trasladarse al Registro de su pueblo, donde te dan la partida de nacimiento. Con ese documento debes viajar al la capital Budapest, donde deben realizarse los siguientes trámites, primero ante la autoridad central Húngara y luego en la Embajada Española. No entro en detalles sobre los documentos puesto que la Asesora de Mimo os entregará y os dará todas las instrucciones.

En nuestro caso conseguimos llegar al organismo húngaro el mismo día del juicio y llevar el documento que te entregan a la embajada ese mismo día de forma que al día siguiente ya pudimos viajar de vuelta a España. No siempre puede ser así, puesto que en ocasiones no da tiempo a llegar a Budapest el mismo día de la adopción y la Embajada puede tardar algo más en daros los papeles, el libro de familia, y el pasaporte de vuestro hijo.En este sentido, en la embajada te realizan todos estos trámites sin que se obligatorio, dado que lo habitual es que los trámites, libro de familia, se obtenga y gestiones al llegar a España, en Hungría lo hacen así para facilitar las cosas a las familias. 

En la embajada nos atendió un funcionario superamable y nos recibió el embajador en persona cuando los papeles estuvieron listos, estamos muy agradecidos, no solo porque es un trámite, el del libro de familia que nos dijo la Asesora que no tienen porqué hacer, sino también por la amabilidad con la que nos trataron, la rapidez de todos los trámites, la cercanía y la deferencia del Embajador de compartir unos minutos con nosotros.

Conviviendo con nuestro hijo. El primer hogar familiar en Hungría

No entraré en demasiados detalles personales, simplemente diré que la primara noche, sobre todo en el caso de un niño tan pequeño como el nuestro que no entiende lo que está pasando, es la más complicada, el resto de días suponen dar cada día un paso más en vuestra relación, estrechar lazos, conseguir que el niño cada día se encuentra más a gusto y seguro a vuestro lado, hacerle sentir vuestro amor y darle continuamente muestras de cariño, haciéndole sentir querido y protegido, pero sin olvidar que también es necesario empezar a educarlo.

Disfrutareis del momento en el que por primera vez os llama papa o mama, o del primer día que os da un beso espontáneamente sin pedírselo, un abrazo o os dirija una sonrisa, e incluso de sus primeras travesuras. Es probable que el niño  primero se acerque más a uno de vosotros, el otro no debe desesperarse si no lo prefiere a él, esto cambia poco a poco, de forma que otros días el preferido será el padre rechazado y otras veces os prestará su atención por igual, no es raro tampoco que prefiera a uno para juegos y a otro para dormir, comer o llorar…

Durante ese tiempo además de afianzar los lazos familiares, haciendo una vida normal, debemos procurar ocupaciones para el niño, juegos, salidas, excursiones (durante la convivencia incluso podéis dormir fuera de la casa algún día, por ejemplo pra visitar Bdapest), ir a la compra… todo ello para que se sienta en su familia y con sus padres. He de reconocer que el tiempo se hace largo fuera de España y sobre todo la última semana deseáis que el tiempo vuele para llevaron a vuestro hijo a casa y continuar allí el resto de vuestra vida junto a él.

En nuestro caso el tiempo pasó más fácilmente durante esas cuatro semanas, porque la segunda semana de convivencia conocimos a otra familia española que también estaba adoptando en Hungría y aunque estaban en un pueble distinto, pudimos quedar en múltiples ocasiones y hacer que nuestros niños se relacionaran entre sí, y encontrar un apoyo, intercambiando información y experiencias.

Durante las 4 semanas de convivencia las Consejeras Húngaras realizarán varias visitas a casa para comprobar la adaptación del niño a la nueva familia, en nuestro caso fueron 2 visitas, siempre avisan con la suficiente antelación. Es cierto que la primera desconcertó un poco a nuestro niño pero la segunda ya estaba más tranquilo y relajado. Son visitas no excesivamente largas, en la que preguntan como han ido los días y que hemos hecho, hablan con el niño e intentan ver su relación con nosotros, así como el resto de aspectos que consideren necesarios para comprobar su perfecta adaptación y la integración de toda la familia.