Trámites en España tras la adopción en Hungría

Visitar la Ecai con la documentación para que puedan realizar el resto de trámites pendientes y traducir la sentencia que te entregan el día del juicio, sentencia que después vais a necesitar para otras gestiones, como la deducción por maternidad, petición de baja por paternidad…

También debéis acudir con el niño al órgano competente de la Xunta de Galicia, no sé si en otras comunidades autónomas es igual o no, mejor llamar antes y que os den una cita.

Arreglar los papeles del colegio, los del médico, el padrón…

De los trámites iniciales el último es acudir a la primera visita de inspección a la Ecai que se produce a los 2 meses de la adopción, luego se realizarán otras dos más cuando se cumplen respectivamente el año y los dos años de la adopción.

Regreso a España con nuestro hijo tras la adopción en Hungría

Fue complicado cuadrar los vuelos y los precios eran desorbitados, pero un conocido de España nos hablo de una compañía Húngara de bajo coste “Wizzair”, con la que volamos por la tarde a Madrid, donde alquilamos un coche y condujimos hasta nuestra casa, con la felicidad de llevar a nuestro hermoso niño con nosotros, en el momento en el que escribo estas líneas juega tranquilo a mi lado y se acerca a darme un beso o sonriendo con un juguete, o me llama para enseñarme su camión de bombero…

El juicio. La culminación de la adopción de nuestro hijo

El día del juicio vuelves a estar en presencia de la misma funcionaria que el día de la vista, junto con la Asesora y su tutora, pero esta vez ya está tu niño presente, volvéis a charlar sobre los día de convivencia, se preparan los preparativos y nuevamente decís que sí que queréis adoptarlo. Me emocionó mucho que la tutora de nuestro niño le trajera unos chocolates en un saquito con un Papa Noel o San Nicolás como se llama allí (en Hungría las fiestas grandes son antes de la Navidades Españolas). Aunque el chocolate se lo ha comido (le encanta) el saquito con el San Nicolás se lo he guardado como recuerdo.

La firma de estos documentos suponen que tu niño ya es legalmente tu hijo y es algo inexplicable la felicidad que se siente en ese momento, la sonrisa aún se asoma a mi cara mientras escribo estas líneas al recordar ese instante tan importante de nuestra vida.

Desde allí toca trasladarse al Registro con la sentencia que nos habían entregado, en nuestro caso tuvimos suerte porque nuestro niño había nacido en la localidad donde estaba el órgano Administrativo, si hubiera nacido en otro pueblo habría que trasladarse al Registro de su pueblo, donde te dan la partida de nacimiento. Con ese documento debes viajar al la capital Budapest, donde deben realizarse los siguientes trámites, primero ante la autoridad central Húngara y luego en la Embajada Española. No entro en detalles sobre los documentos puesto que la Asesora de Mimo os entregará y os dará todas las instrucciones.

En nuestro caso conseguimos llegar al organismo húngaro el mismo día del juicio y llevar el documento que te entregan a la embajada ese mismo día de forma que al día siguiente ya pudimos viajar de vuelta a España. No siempre puede ser así, puesto que en ocasiones no da tiempo a llegar a Budapest el mismo día de la adopción y la Embajada puede tardar algo más en daros los papeles, el libro de familia, y el pasaporte de vuestro hijo.En este sentido, en la embajada te realizan todos estos trámites sin que se obligatorio, dado que lo habitual es que los trámites, libro de familia, se obtenga y gestiones al llegar a España, en Hungría lo hacen así para facilitar las cosas a las familias. 

En la embajada nos atendió un funcionario superamable y nos recibió el embajador en persona cuando los papeles estuvieron listos, estamos muy agradecidos, no solo porque es un trámite, el del libro de familia que nos dijo la Asesora que no tienen porqué hacer, sino también por la amabilidad con la que nos trataron, la rapidez de todos los trámites, la cercanía y la deferencia del Embajador de compartir unos minutos con nosotros.

Conviviendo con nuestro hijo. El primer hogar familiar en Hungría

No entraré en demasiados detalles personales, simplemente diré que la primara noche, sobre todo en el caso de un niño tan pequeño como el nuestro que no entiende lo que está pasando, es la más complicada, el resto de días suponen dar cada día un paso más en vuestra relación, estrechar lazos, conseguir que el niño cada día se encuentra más a gusto y seguro a vuestro lado, hacerle sentir vuestro amor y darle continuamente muestras de cariño, haciéndole sentir querido y protegido, pero sin olvidar que también es necesario empezar a educarlo.

Disfrutareis del momento en el que por primera vez os llama papa o mama, o del primer día que os da un beso espontáneamente sin pedírselo, un abrazo o os dirija una sonrisa, e incluso de sus primeras travesuras. Es probable que el niño  primero se acerque más a uno de vosotros, el otro no debe desesperarse si no lo prefiere a él, esto cambia poco a poco, de forma que otros días el preferido será el padre rechazado y otras veces os prestará su atención por igual, no es raro tampoco que prefiera a uno para juegos y a otro para dormir, comer o llorar…

Durante ese tiempo además de afianzar los lazos familiares, haciendo una vida normal, debemos procurar ocupaciones para el niño, juegos, salidas, excursiones (durante la convivencia incluso podéis dormir fuera de la casa algún día, por ejemplo pra visitar Bdapest), ir a la compra… todo ello para que se sienta en su familia y con sus padres. He de reconocer que el tiempo se hace largo fuera de España y sobre todo la última semana deseáis que el tiempo vuele para llevaron a vuestro hijo a casa y continuar allí el resto de vuestra vida junto a él.

En nuestro caso el tiempo pasó más fácilmente durante esas cuatro semanas, porque la segunda semana de convivencia conocimos a otra familia española que también estaba adoptando en Hungría y aunque estaban en un pueble distinto, pudimos quedar en múltiples ocasiones y hacer que nuestros niños se relacionaran entre sí, y encontrar un apoyo, intercambiando información y experiencias.

Durante las 4 semanas de convivencia las Consejeras Húngaras realizarán varias visitas a casa para comprobar la adaptación del niño a la nueva familia, en nuestro caso fueron 2 visitas, siempre avisan con la suficiente antelación. Es cierto que la primera desconcertó un poco a nuestro niño pero la segunda ya estaba más tranquilo y relajado. Son visitas no excesivamente largas, en la que preguntan como han ido los días y que hemos hecho, hablan con el niño e intentan ver su relación con nosotros, así como el resto de aspectos que consideren necesarios para comprobar su perfecta adaptación y la integración de toda la familia.

Primera semana en Hungría: Conociendo a nuestro hijo. La vista para la adopción

La primera semana  es de aproximación, de acercamiento, intentando que el niño o niños tome confianza con sus futuros padres, digo futuros, porque de momento no somos los padres oficiales, aunque nos sintamos como tales incluso antes de conocerlo. Esa semana se va tanteando un poco, se intenta ver al niño fuera de su casa, poco a poco, según avanza la semana y según el niños va siendo más o menos receptivo, se dan pequeños pasos en la relación, quedarse con el y la Asesora sin los padres de acogida, quedarse solos con él incluso sin la Asesora…, los tiempos los marcan los niños,, su edad y su adaptación.

Las actividades a hacer con él son diversas, un mero paseo, una visita a una sala de juegos (parques de bolas como los que hay en España), ir al supermercado, un día en la piscina, un paseo por los bosques cercanos (hay mucho y hermosos en Hungría), todo ello en función del acercamiento que se tenga con el niño o niños. En nuestro caso la edad de nuestro niño y su apego a los padres de acogida hizo un poquito más lento el proceso, pero gracias a ayuda de nuestra Asesora, a nuestros amor incondicional, finalmente todo terminó bien y cada vez estaba más a gusto en nuestra compañía.

 Es importante ser conscientes de que ganarse a tu hijo requiere no solo un gran esfuerzo, prestarle mucha atención e intentar conocer sus gustos y necesidades, dándole el espacio que necesita, sino además  ser conscientes de un posible rechazo inicial y saber reponerse de él, fijándose en cada pequeño avance, en esa sonrisa o mirada que te dirige, en su consentimiento a que lo toques o compartas juegos con él. No menos importante es seguir las indicaciones que te da la gente que está a tu lado, la Asesora y las Consejeras, pues ellas están muy acostumbradas a estas situaciones y saben como proceder en cada momento y como ayudaros a alcanzar un importante grado de confianza con vuestro hijo.

En la medida en la que la relación con nuestro niño se iba afianzando comenzamos a quedarnos solos con él a ratitos, hasta pasar un día entero con él y llegar a conseguir que se durmiera en el coche. No he de negar que hubo momentos desalentadores, en los que lloraba cada vez que salía de casa de sus padres de acogida, pero según iban pasando los días esos llantos se hacían más breves y efímeros, para tranquilidad de todos.

Según iban consumiéndose los días de la primera semana, se acercaba el día señalado para la vista inicial que nos iba a permitir llevarnos a nuestro hijo a nuestro hogar Húngaro. Desde casi el principio ya sabes que día está prevista dicha vista y día del juicio para poder viajar, de forma que si todo marcha bien, los plazos se cumplirán y ambos hitos tan importantes tendrán lugar en la fecha indicada.

El día anterior a la celebración de la vista, nuestro hijo vino a comer a casa con nosotros, donde permanecimos mucho tiempo solos con él, jugando y disfrutando de su compañía y estrechando poco a poco los lazos que nos iban a unir para siempre. En ocasiones, esta visita a casa se hace antes, y se repite, en nuestro caso la edad de nuestro hijo no lo hizo aconsejable.

El día anterior a la vista, los padres de acogida te entregan la ropa de tu hijo, y algunos de sus juguetes, para que pueda iniciar esa nueva vida que le espera a vuestro lado.

El día de la vista, es un día de nervios, ansiedad. A ella se debe llevar la documentación que se ha traído de España y tener muy claro el nombre que le vais a poner a vuestro hijo dado que es el momento de dejar constancia del mismo (puede mantenerse el Húngaro, ponerle uno a mayores, antes o después, o simplemente cambiárselo, eso ya es decisión vuestra). La vista no es ante un juez es ante una funcionaria, en presencia de la Asesora y la tutora, allí te ratificas en que quieres adoptar a tu niño y te hacen una serie de preguntas, datos personales, fechas de nacimiento, lugar de residencia, motivo por el cual adaptamos y elegimos Hungría para hacerlo, como había sido la semana con nuestro hijo, que habíamos hecho, como había sido el trato con los padres de acogida…

Firmados los papeles nos trasladamos a otra sala donde estaba nuestro niño y los padres de acogida junto a todos los funcionarios, consejeras, tutora, responsable etc… La despedida fue dolorosa, nuestro hijo no sabía que se iba a separar de sus padres de acogida, que esa noche ya no dormiría en su cama de siempre, pero nosotros y ellos si lo sabíamos. Entender a la familia de acogida es importante, y también saber colocarse en su lugar, es cierto que en nuestro caso era el primer niño que cuidaban que era adoptado y que ellos eligen esta ocupación, pero para ellos es doloroso y debemos entender y respetar su dolor, sin olvidar evidentemente la situación.

No en todos los casos la entrega de vuestro hijo será en el organismo administrativo, pues sabemos de algún caso en el que se ha producido directamente en la casa de acogida.